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La catarata en su animal de compañía

 

“En las cataratas, así como en muchas otras patologías oculares, el factor tiempo es fundamental para el paciente. Dejar evolucionar una catarata se traduce en una cirugía más traumática y en un postoperatorio más complicado”

¿Qué es una catarata?

En el interior del ojo de todos los animales (perros, gatos o cualquier otro), existe una lente llamada cristalino. Podemos describirlo de forma coloquial como una estructura “voluminosa” que se localiza por detrás de la pupila y cuya forma es más o menos esférica. Está constituido por un núcleo de aspecto gelificado y transparente y una túnica fina que lo envuelve, también transparente.

La catarata es la pérdida de transparencia del cristalino. El núcleo del cristalino toma un aspecto que va de blanquecino a blanco opaco.

Podemos poner de ejemplo lo que le ocurre a un huevo cuando se cuece, la clara pasa de ser transparente a blanca.

Esta pérdida de transparencia es irreversible.

A través de esta lente pasan los rayos de luz hasta la retina y allí se forman las imágenes. Por ello, cuando el cristalino pierde transparencia e impide el paso nítido de la luz a la retina, el paciente sufre una pérdida progresiva de la visión. 

¿Por qué se produce?

Con los años, el cristalino se vuelve más opaco. El envejecimiento es la principal causa de la catarata. Sin embargo, existen otros factores ajenos a la edad.

Pueden producir cataratas condicionantes genéticos (en ciertas razas se considera enfermedad hereditaria ocular), traumatismos, enfermedades oculares o del organismo (como la diabetes). En algunos casos, la catarata es congénita, es decir, se presenta desde el nacimiento.

¿Cómo se manifiesta?

Según el tamaño y localización de las zonas opacas del cristalino, puede ser más o menos evidente. En muchas ocasiones no se aprecia ningún cambio hasta que la opacidad de la lente afecta a la zona central y nos parecerá ver una pupila “blanquecina”.

“La visión se compromete desde los estadíos iniciales” 

¿Cómo se puede prevenir?

La catarata no se puede prevenir, pero se puede detectar en fases tempranas mediante revisiones oculares periódicas. Visitando al especialista, al menos una vez al año, podremos detectar su existencia lo antes posible.

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento de la catarata es quirúrgico. Únicamente mediante la cirugía podremos restaurar la visión.

No existe ningún tratamiento conocido y que haya demostrado su eficacia en la reversión de la catarata o en frenar su evolución.

¿Podemos operar a nuestros animales de compañía de cataratas?

La mayoría de los pacientes sí se pueden operar de cataratas. Sin embargo, existen contraindicaciones o enfermedades oculares asociadas a la evolución de una catarata que deberemos evaluar antes de efectuar la cirugía.

Para ello, es necesario realizar un examen complementario por parte del especialista para determinar si el perro o gato es apto o no para la cirugía. Las pruebas a realizar (bajo anestesia general) serían:

  • Electrorretinografía: Valora el funcionamiento de la retina (así como el electrocardiograma nos informa de cómo funciona el corazón)
  • Gonioscopia/UBM: Para valorar la predisposición de nuestra mascota a la hipertensión ocular(glaucoma)
  • Ecografía: Nos permite descartar un posible desprendimiento de retina asociado a la catarata o alteraciones en el vítreo.

Ya que la mayoría de pacientes que presentan catarata son seniles, es muy recomendable realizar un examen general y analítica sanguínea por parte del veterinario que remite el caso, con el fin de valorar el estado de salud del paciente y el riesgo anestésico que presenta.

Posibles infecciones crónicas o enfermedades adquiridas deben ser tratadas antes de la intervención quirúrgica (enfermedades bucodentales, otitis… )

¿En qué consiste la intervención quirúrgica?

A diferencia del ojo humano el ojo de nuestras mascotas reacciona “violentamente” a cualquier intervención ocular. Con el fin de prevenir y controlar esta reacción, un tratamiento preventivo a base de colirios y/o pomadas oftálmicas asociadas a antiinflamatorios orales se administrarán durante 8-15 días antes de la cirugía y en ciertos pacientes se mantendrán hasta 12 meses después de la intervención.

El procedimiento más habitual es la facoemulsificación (“mal llamada cirugía con láser”). Mediante una sonda especial que introducimos dentro del ojo a través de una incisión de aproximadamente 3 mm, se pulveriza el cristalino cataractado y se aspira. La intervención termina con la sustitución del contenido opaco del cristalino por una lente intraocular artificial que se insertará en el saco cristaliniano mediante un inyector.

En los casos en los que no se puede implantar una lente artificial, la visión del animal quedará hipermétrope.

Tras la cirugía el animal deberá llevar un collar isabelino durante al menos 1 semana, con el fin de evitar que se toque el ojo (no hay que olvidar que estamos tratando con animales que no son conscientes de lo que hacen). Generalmente el paciente puede ir a su casa el mismo día de la cirugía. 

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Éxito en la operación de cataratas

¿Cuál es el porcentaje de éxito de la intervención?

Con la técnica de facoemulsificación y en pacientes sin problemas oftalmológicos previos asociados o no a las cataratas, el porcentaje de éxito es del 90%.

Pese a los buenos resultados obtenidos, no hay que olvidar que es una cirugía y que, como tal, no está exenta de riesgos.

Existe la idea de que las cataratas no deben intervenirse hasta que no hayan avanzado mucho. Este concepto, válido hace muchos años, resulta hoy erróneo.

Dejar evolucionar una catarata se traduce en una cirugía más traumática, con un postoperatorio más prolongado y un mayor riesgo de que se produzcan complicaciones: uveítis, desprendimiento de retina, hemorragia intraocular, glaucoma (aumento de presión intraocular), que en ocasiones pueden llevar a una pérdida total de la visión.

Otro aspecto de gran importancia, es la implicación del propietario tras la intervención. Nuestro paciente debe permanecer en reposo absoluto y el propietario administrar la medicación tal y como se prescribe.

Las revisiones post-operatorias son importantes para el control de posibles complicaciones, pero ello se recomienda mantener las visitas de revisión, son imprescindibles.

¿Cuánto cuesta la intervención?

Los equipamientos muy especializados, así como los medicamentos y material fungible hacen que esta intervención tenga un precio elevado. El precio incluye el sostén del quirófano y material que se precisa, honorarios del anestesista y cirujanos, el material fungible, viscoelásticos, cristalino artificial, suturas y medicamentos que se precisan para realizar la intervención.

Teniendo en cuenta que cada cirugía y sus circunstancias pueden ser diferentes, el precio de este servicio podría incrementarse un 10% a lo presupuestado.